Dios, Compañero en el Desierto
“Cuando pasares por medio de las aguas, estaré yo contigo, y no te anegarán sus corrientes: cuando anduvieres por medio del fuego, no te quemarás, ni la llama tendrá ardor para ti.”Isaías 43:2 · Torres Amat, 1836
Reflexión
A menudo, la soledad se siente como un desierto árido, un lugar donde nadie más puede ir contigo. Pero Dios nos promete que Él estará presente incluso en esos momentos de sequedad y desolación. Este versículo no promete que no pasaremos por aguas o fuego, es decir, por pruebas y dificultades que pueden generar gran soledad. Más bien, promete su presencia inquebrantable a través de ellas. Dios es el compañero constante en nuestro "desierto", caminando a nuestro lado cuando nadie más puede, ofreciendo consuelo y una guía que nos impide ser consumidos por la desesperación.
Para vivirlo hoy
Piensa en un momento o circunstancia actual en la que te sientas en un "desierto" de soledad. ¿Puedes invitar conscientemente a Dios a ese espacio? Cierra los ojos e imagina a Jesús caminando contigo en ese desierto, no como un juez, sino como un amigo leal, cuya presencia disipa el miedo y la sensación de abandono. Permite que esa imagen te traiga paz.
Oración final
Padre Celestial, sé que estoy pasando por mi propio desierto de soledad. Gracias porque tu promesa es que estarás conmigo. Reconozco tu presencia a mi lado, incluso cuando no te siento. Ayúdame a percibirte, a confiar en que no me anegaré ni me quemaré. Amén.
Para tus notas del alma
¿Cómo te habla Dios en los momentos de soledad? ¿Qué necesitas hacer para escucharle mejor?
Citas de la Sagrada Biblia de Félix Torres Amat, segunda edición revisada por el autor (Madrid, 1832–1835) y su reimpresión de París, Salvá é Hijo, 1836. Texto en dominio público, con ortografía y puntuación actualizadas sin alterar sus palabras.